Las emociones como clave para la autenticidad
Ocultar las emociones es una práctica muy extendida en el ámbito laboral, en las relaciones interpersonales o en situaciones sociales. Para protegerse de posibles heridas o valoraciones negativas, se reprimen las emociones. En el ámbito laboral, todavía se espera con frecuencia que se controlen las emociones como muestra de profesionalidad y serenidad. Encontrar el equilibrio entre el control y la cercanía emocional es la verdadera muestra de seguridad en uno mismo.
El contrato psicológico como solución a la escasez de personal cualificado
La experiencia demuestra que el contrato psicológico crea un vínculo más fuerte que cualquier documento jurídico, ya que se basa en «puntos desencadenantes» intrínsecos. Estos elementos son nuestros motores, nuestras características y explican nuestro «porqué» más profundo.
Toda relación laboral se basa en un contrato de trabajo legal, así como en un acuerdo personal que se fundamenta en factores específicos. Dependiendo de la personalidad del empleado, su enfoque se centra en la orientación hacia el cálculo, las emociones o el crecimiento. A cada uno de los tres factores principales se le asignan tres subfactores.
Un requisito imprescindible para una colaboración satisfactoria es el cumplimiento de las condiciones marco, como la jornada laboral, la remuneración, los compromisos en materia de desarrollo profesional, así como el ámbito de responsabilidades y las expectativas en cuanto al rendimiento.
Las emociones como imán natural
¿Qué papel desempeña la orientación emocional, con sus subfactores «ambiente de trabajo», «lealtad y confianza» e «identificación con la empresa», en la colaboración?
No podemos evitar sentir, ya que cada acción conlleva automáticamente una reacción. La percepción de esta reacción es individual y no puede evaluarse de forma generalizada. Depende de la etapa de desarrollo de cada persona: los niños sienten las cosas de forma diferente a los adultos. Los adultos desarrollan ambición en el ámbito laboral o deportivo para obtener reconocimiento y sentirse orgullosos. Las personas sienten para comprender lo que viven.
El ambiente laboral de una empresa está marcado por sentimientos tanto negativos como positivos, lo que influye directamente en la productividad de la misma. Si los empleados se ven dominados por sentimientos como la ira, el odio, el enfado, los celos y similares, su actitud hacia el trabajo se ve afectada negativamente y es necesario subsanarla. Si los sentimientos positivos, como la alegría, la gratitud, el placer y la satisfacción, ocupan un lugar destacado en el día a día laboral, resulta más fácil contribuir de forma positiva a los beneficios de la empresa.
Una dinámica de equipo eficaz gracias a la inteligencia emocional
La confianza surge cuando animamos a los empleados a salir de su zona de confort para expresar sus sentimientos. De este modo, se refuerza el sentimiento de pertenencia dentro de una organización y se incrementa la productividad y la fidelización de los empleados.
Para expresar los propios sentimientos, es fundamental confiar en la otra persona. Una vez sentadas estas bases, la atención se centra en las relaciones interpersonales, lo que influye positivamente en la cooperación dentro de los equipos. Esto repercute directamente en la lealtad hacia el equipo, ya que uno se identifica con sus compañeros.
Como consecuencia del cambio demográfico, hay menos trabajadores disponibles en el mercado laboral. A esto se suma que la Generación Z se centra en la búsqueda de sentido y en el equilibrio entre la vida personal y laboral. La empresa se enfrenta al reto de conseguir que las personas se entusiasmen con ella y le sean fieles con gusto, para así alcanzar juntos los objetivos de la empresa.
Pegamento instantáneo: comunicación emocional
La comunicación ofrece la oportunidad de transmitir emociones, ya que lleva al interlocutor a emprender un viaje emocional. Mediante la escucha activa y el cuestionamiento, el destinatario puede comprender correctamente el mensaje y analizarlo en consecuencia. La comunicación siempre es emocional.
Las emociones vividas son la base de un ambiente de trabajo auténtico. Cuando existe un entendimiento común sobre una convivencia basada en valores, las directrices generan confianza y seguridad. Los clientes perciben el carácter emocional de la colaboración como un sello de calidad.
La confianza es uno de los pilares fundamentales de la filosofía empresarial y, por lo tanto, la base sólida para el cumplimiento tanto del contrato jurídico como del psicológico. La cultura empresarial se sustenta en ella y define las relaciones dentro de la empresa.
Si se respetan los factores del contrato psicológico, también se cumplen las expectativas. Los empleados pueden y quieren identificarse con la empresa, ya que esto les aporta seguridad y estabilidad.
Conclusión: La inteligencia emocional (EQ) es imprescindible para las relaciones interpersonales. La EQ fomenta la creación de equipos sólidos, lo que da lugar a relaciones duraderas dentro de las organizaciones. En el trabajo híbrido, se requiere un mayor intercambio a nivel emocional, ya que la percepción de las señales no verbales es importante para poder encontrar un terreno común. La empatía refuerza la convivencia y nos diferencia de la tecnología, la ingeniería y la investigación. El ser humano debe ser siempre consciente de su capacidad de sentir para poder afrontar el cambio, ser productivo y mantener el equilibrio.
OYSTER Hospitality – Bettina von Massenbach
- PEOPLE: Crear equipos , despertar emociones
- CONCEPTO: desde la idea hasta la realidad, pasando por la viabilidad y la ampliación
- EJECUCIÓN: respetando los plazos y el presupuesto previstos

